Un gran paso para el sufragismo



Muy buenas, yo soy Daniel Fernández, docente de inglés y vengo a hablaros de una serie de murales que han sido destapados en Londres recientemente. Murales en los que aparecen en blanco y negro llevando algún adorno de color rosa, mujeres de renombre como Malala Yousafzai (IOSAFSAI), activista de los derechos civiles de las mujeres en Pakistán, premio nobel de la paz a los 17 años. Elisabeth I, la activista Gloria Steinem, considerada icono del feminismo en Estados Unidos y la líder del sufragismo Emmeline Pankhurst. La autora del libro Feminists Don’t Wear Pink Scarlett Curtis, se ha unido a una iniciativa artística llamada Herstory para dar vida a la campaña. Herstory es una iniciativa que utiliza arte feminista para concienciar a la población sobre el papel de la mujer a lo largo de la historia, y el objetivo de estos murales es recordar a los transeúntes de Londres de que hace ya 100 años desde que algunas mujeres votaron por primera vez en una elección general.

La idea del proyecto surgió a raíz de la amistad que la fundadora de Herstory, Alice Wroe mantiene con Curtis. De hecho, Alice escribió un recopilatorio de ensayos sobre mujeres extraordinarias que está incluido dentro del libro de Curtis. Ellas dos conocieron en una cumbre sobre los objetivos globales de las naciones unidas en Nueva York y Curtis se sintió inspirada por la manera en la que Wroe daba a luz las historias de esta serie de mujeres extraordinarias a través de su arte. De ahí nació esta colaboración entre las autoras con el objetivo de celebrar los logros de la mujer. Y aprovecharon para hacerlo una fecha algo señalada, porque precisamente, el pasado 14 de diciembre se desveló una estatua de Emmeline Pankhurst en Manchester, celebrando el centenario de ese primer voto de la mujer en una Elección General.

Hoy día damos el voto por sentado y la idea de que una mujer no tuviera derecho a ello parece surrealista, pero ya ven, un siglo atrás, esta era la realidad. Y la situación no era idílica, puesto que tenían que tener al menos 30 años de edad y ser dueñas de un hogar para poder ejercer su derecho. Es sorprendente que con todo lo que se ha tenido que luchar a lo largo de la historia, en las pasadas elecciones andaluzas solo votaron un 58,65% de los andaluces. Pienso que estos de movimientos artísticos son una buena manera de acercar este tipo de debates al aula de la lengua extranjera, en este caso el inglés; y de concienciar al alumno sobre su realidad social.                                                 

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